La Brigada Simón Bolívar
- Almendra Espin
- 27 abr 2020
- 7 min de lectura
Actualizado: 29 abr 2020
La experiencia de una brigada revolucionaria en el proceso Sandinista

Los años 60 y 70 estuvieron marcados por discusiones a lo largo del globo: en todas partes la izquierda discutía diversas formas de tomar del poder. Por un lado, se encontraban los que estratégicamente ponían el eje en la toma del poder de forma insurreccional con la centralidad de la clase obrera y sus partidos, y por otro lado, los que hacían eco en núcleos guerrilleros que generaban desde focos hasta las formas más pacíficas para llegar al poder.
En este sentido, las revoluciones de posguerra dejaron sobre la mesa que estos procesos sin centralidad en la clase obrera no habían llegado hasta el final en las tareas que se planteaban a sí mismas. Sin embargo, muchas de ellas, fueron altamente progresivas (teniendo en cuenta cada una de las especificidades de cada proceso, cada una muy diferente entre sí).
En este contexto, en la región latinoamericana en general y Nicaragua en particular estuvieron marcadas por un desguace perpetrado por Estado Unidos, en colaboración de los gobiernos “títeres” del imperialismo, desguace al cual le aparece una respuesta en la sociedad que toma banderas antiimperialistas. En el país centroamericano Sería la dinastía de Somoza una parte de estos títeres que estaban al frente del Estado.
Desde 1936, los Somoza, a través de la Guardia Nacional (GN)1, dominaban el país a punta de pistola: se dedicaban al asesinato de obreros, campesinos y estudiantes.
En la década de los 60 la burguesía comenzó a dividirse por un lado la oligarquía que se beneficiaba con las dictadura de Somoza y por el otro, la burguesía beneficiada por la expansión económica de esos años, centralmente los sectores agro-exportadores, agro-industriales, industriales y de la banca, para quienes el gobierno de los Somoza se hará poco funcional. Es en este contexto que Anastasio Somoza toma el control de la presidencia y de la GN.
Reflejo de la división burguesa, en 1974 el periodista Joaquín Chamorro crea la Unión Democrática de Liberación, un partido burgués de oposición. Este personaje tiene un prestigio por haber sido encarcelado en 1954 subproducto de un intento de emboscada a Somoza Garcia que terminó con varios detenidos torturados y fusilados.
Por otro lado, como respuesta en la sociedad nicaragüense, en 1962 es fundado por Carlos Fonseca, Tomás Borge y Silvio Mayorga el Frente Sandinista de Liberación (FSLN). La táctica impulsada de este frente se trata del método guerrillero, desarrollado tanto contra el imperialismo yanqui como contra su correa de transmisión: el gobierno de los Somoza.
En el FSLN, dado que se trataba de un frente heterogéneo, la estrategia se fue redefiniendo con el correr del tiempo cristalizándose en tres tendencias. La primera sostenía la Guerra Popular Prolongada que sostenía la tesis maoísta de la lucha guerrillera hasta la toma del poder. La segunda, la Tendencia Proletaria, propugnaba la derrota de la dictadura y avanzar en la lucha por el socialismo. La tercera, la Tendencia Tercerista o Insurreccional focaliza que era necesario ampliar la base social de la revolución a todos los sectores opositores a la dictadura (implicando cerrar acuerdos con distintos sectores de la sociedad)
Como parte del plan represivo del gobierno de Somoza, que venía in crescendo desde los 60 y que toma impulso dado el contexto latinoamericano, en 1978, la dictadura asesina a Chamorro y se desarrollan movilizaciones con mucho apoyo social en distintas ciudades con foco en Managua.
Aprovechando lo álgido de la lucha de clases, el FSLN se lanza a la ofensiva y toma el Palacio Nacional de Managua y, con ello, quedan de rehenes varios congresistas. Este hecho genera una gran presión política, por la que logran una polarización social mucho más marcada.
Ya en junio de 1979 el movimiento de masas se radicaliza y gana las calles. Los reclamos son “¡Fuera Somoza!” y el armamento popular contra la GN. Ante un profundo odio al gobierno y el total cuestionamiento a los partidos tradicionales por parte de los más diversos sectores, el FSLN aparece como la dirección política y militar de la insurrección.
El gobierno responde con los bombardeos de la Guardia Nacional sobre las ciudades que se hallaban controladas por el sandinismo: Chinandega, Masava, Estelí, León, Rivas. Esto produce que más sectores de masas ingresen en la pelea contra el gobierno. Pero la movilización sería más fuerte, y el 19 de julio Anastasio Somoza huye del país mientras el FSLN entra triunfante en Managua.
En este contexto se inserta la Brigada Simón Bolívar, organizada desde Colombia (por PST) y dirigida políticamente por la corriente internacional de Nahuel Moreno.
La convocatoria para formar parte de las Brigadas comenzó el 13 de junio de 1979 en una conferencia de prensa2. Desde Bogotá y otras ciudades de Colombia cientos de combatientes se apuntaron para luchar en el suelo nicaragüense. Para ello La BSB se había preparado militarmente en Costa Rica, dirigidos por el sandinismo.
La Brigada Simón Bolívar estaba coordinada por dirigentes3 colombianos, argentinos, costarricenses, panameños y nicaragüenses. Esta formación colaboró en un breve e intenso período del proceso revolucionario, que ya para esa altura se encontraba bastante avanzado y con Somoza cercano a su caída.
Los brigadistas centralmente se ocuparon del Frente Sur y de la ciudad de Bluefields4. Se desarrollaron en conjunto con aquellos que venían resistiendo militarmente contra la dictadura. En esta ciudad los lazos del sandinismo con su población eran frágiles, aunque se referenciaban en ellos. Como parte del despliegue militar, y tras un enfrentamiento con los somocistas en la ciudad se cobran tres miembros de BSB muertos en el combate5
Para poder ganar su batalla especifica, los brigadistas utilizaron una táctica de camuflaje: zarparon de Puerto Limón, Costa Rica y atacaron sorpresivamente el cuartel de la GN en Bluefields. El mismo día que huyó Somoza, 19 de julio, fueron derrotados los que adherían a la dictadura.
Luego de julio, la BSB se quedó en Nicaragua y ayudó con la organización de sindicatos en la zona industrial de la Carretera Norte, donde estaba concentrada la industria manufacturera.
Pero la política desarrollada por el FSLN era otra. Esta se orientaba a la de instauración de un gobierno provisional compuesto por el sandinismo y la burguesía nacional opositora al somocismo. Este gobierno provisorio definía al proceso revolucionario como una “revolución popular, democrática y antiimperialista” e iba en dirección de desarmar a aquellos que habían participado en la revolución. Los agentes que ocupaban cargos de responsabilidad, es decir, su dirección se comprometía a “ir despacio” a la hora de desarrollar cambios en materia política, económica y social. En esta sintonía, el 11 de agosto de 1979 la BSB fue expulsada por el FSLN para poder continuar con su curso de conciliación de clases.
Este evento generó una gran polémica al interior de IV Internacional, agrupamiento trotskista internacional hegemonizado por el mandelismo. Nahuel Moreno expuso que “Concretamente, como se informó en la prensa mundial, la BSB fue expulsada por: 1) Organizar sindicatos (unos 80) a través de asambleas democráticas de los trabajadores; 2) promover la ocupación de tierras por los campesinos desposeídos; 3) promover la organización de milicias populares y 4) denunciar como burgueses a algunos miembros de la Junta de Gobierno.” La respuesta de parte del mandelismo, dentro del Secretariado Unificado (SU-Cuarta Internacional) justificaron la medida de la dirección del FSLN. Hacia septiembre de 1979, una declaración firmada por Charles-André Udry y Peter Camejo decía que: “Defender a esta revolución, es apoyar el combate en cuya vanguardia se encuentra el FSLN. Todas las actividades que traten hoy de crear una división entre las masas movilizadas y el FSLN van en contra de los intereses de la revolución. Éste fue el caso de la actividad concreta de la ‘Brigada Simón Bolívar’.”6
En este sentido, creemos que es absolutamente repudiable la intervención por parte del mandelismo ya que se inserta en un impresionismo devenido en un oportunismo feroz. Por el desarrollo de la experiencia sandinista y todas las experiencias guerrilleras en América Latina que tuvieron en su centro la táctica guerrillera, el mandelismo se impresionó con los procesos una discusión en el seno de IV Internacional en su noveno Congreso como la única táctica posible para nuestra región. El trotskismo siempre se ha colocado en la insistencia de poder realizar balances y discutirlos, cristalizando en conclusiones revolucionarias. A su vez teniendo la intención de no impresionarse ni ser sectarios frente a los eventos de la lucha de clases. En este caso, podemos hilvanar que el mandelismo fue oportunista debido a que se subió a la ola del castrismo y luego del sandinismo debido a su gran masificación en las masas populares de la región, y a entender que la posibilidad de que un cambio de régimen en el capitalismo, a través de una revolución, necesariamente tenía que ser socialista. Este error se debió a su límite teórico-estratégico de no tener la centralidad de la clase obrera al frente de los procesos en función de pensar de forma dialéctica como se relaciona el sujeto, las tareas y los métodos.
En este sentido, el interrogante que se nos presenta aquí es cuan esta Brigada era empíricamente independiente del desarrollo dirigido por el FSLN y como se desarrollaba esta crítica públicamente hacia la dirección sandinista (y cuánto marco había para poder plantearla) Esta pregunta merece ser contestada con un estudio más sistemático y desarrollado sobre el desarrollo del sandinismo y su revolución.
Para finalizar, nos parece importantísimo destacar la intervención de la corriente morenista en plena crisis de Nicaragua, ya que los partidos revolucionarios nos preparamos para eso: para la intervención en las diversas coyunturas y en función de acompañar la experiencia de los trabajadores, sacando los balances específicos de cada proceso.
Almendra Espin
1- La Guardia Nacional se caracterizaba por ser una fuerza represiva preparada para expulsar todo curso opositor
2-Teniendo, incluso, el anuncio comentado por Daniel Samper en el Tiempo, uno de los periódicos con mayor tirada de Colombia.
3- Algunos de ellos: Dario Gonzalez, Camilo Gonzalez, Kemel George, Nora Ciapponi, Miguel Sorans, Marvin Wright Lindo, entre otros.
4-Ciudad ubicada sobre la Costa Atlántica. Región económicamente importante para la dictadura somocista por sus recursos pesqueros y petroleros.
5-Mario Cruz Morales, Pedro Ochoa García y Max Leoncio Senguí.
6-Moreno, Nahuel (1982). Escuela de Cuadros.



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